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Criterios para clasificar los textos como generales o especializados

Última modificación
Jue , 27/08/2026 - 08:55

Texto especializado: es aquel que transmite conocimientos teóricos o prácticos propios de una disciplina concreta (científica, técnica, jurídica, económica, académica o institucional) y se dirige a un receptor con conocimientos previos en esa materia. Se caracteriza por:

  • Terminología precisa: cada término técnico remite a un concepto delimitado por la disciplina, sin ambigüedad.

  • Objetividad: predomina un estilo impersonal (pasivas, nominalizaciones, tercera persona) que da prioridad al hecho o al concepto sobre quien lo enuncia.

  • Estructura estandarizada: sigue formatos reconocibles por la comunidad académica o profesional (por ejemplo, el esquema introducción-métodos-resultados-discusión en textos científicos).

  • Códigos no lingüísticos: incorpora con frecuencia fórmulas, símbolos, tablas o nomenclatura normalizada.

  • Conocimiento previo del lector: no explica los conceptos básicos de la disciplina, ya que se presupone que el lector los conoce.

Ejemplos habituales:

  • Ámbito académico e institucional: guías docentes, certificados, planes de estudios, actas de órganos colegiados, resoluciones, convocatorias de reuniones, normativas (plan antifraude, conflicto de intereses), códigos éticos, etc.

  • Ámbito administrativo: contratos, dictámenes, convocatorias oficiales en boletines.

  • Ámbito técnico: manuales de maquinaria, especificaciones de ingeniería, protocolos de seguridad industrial, artículos científicos.

Texto general: es aquel destinado a la comunicación cotidiana o a la difusión de información para un público amplio, y que no requiere conocimientos técnicos previos para su comprensión. Se caracteriza por:

  • Público amplio: se dirige a un receptor heterogéneo, sin formación académica o técnica especializada en la materia.

  • Lenguaje común: emplea vocabulario general, admite la polisemia y recursos expresivos habituales.

  • Finalidad divulgativa: busca informar, entretener o difundir temas de interés general.

  • Estructura flexible: no exige formatos estandarizados; puede ser narrativa, informativa o argumentativa según la intención del autor.

  • Apoyo en el contexto compartido: recurre a aclaraciones o ejemplos sencillos para introducir conceptos nuevos.

Ejemplos habituales: noticias, reportajes y artículos de opinión, blogs informativos, folletos turísticos, guías prácticas, comunicaciones de la universidad al personal o al estudiantado, y páginas web de la universidad o de sus centros, departamentos, facultades y escuelas.

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